martes, 19 de mayo de 2015

Cómo votar en el COAM y no morir en el intento

El descrédito de una organización casi siempre es proporcional al hartazgo de los miembros de esa formación y llega cuando se constata que algunas de las medidas que se implantan se tornan en un obstáculo en vez de en una ayuda.

Somos arquitectos, así que no concebimos las líneas torcidas, sólo rectas, como la actitud. No lo entiende así la actual Junta de Gobierno del COAM, responsable de facilitar a los arquitectos el voto para que los colegiados decidan qué y a quiénes quieren en el futuro diseño del Colegio profesional.

De cara a las elecciones del próximo 28 de mayo el cúmulo de chinitas en el camino deja en entredicho la “buena” gestión del proceso electoral. En estos comicios se podía votar por correo, vía telemática y de manera presencial.

Vayamos por partes. Para votar por correo había que descargar de la web del COAM un impreso que luego se podía enviar telemáticamente o firmar el original y enviarlo por correo al Colegio. Llegan los primeros escollos: no se ha pensado en los arquitectos ya jubilados, en edad avanzada y algunos con movilidad reducida. Tienen que conocer unas claves personales que les adjudica el COAM para descargarse la solicitud de voto y enviarlo posteriormente para poder votar por correo. ¿Conocéis a muchos arquitectos de 70, 80 ó 90 años que dispongan de ordenador, impresora y que tengan destreza en el manejo de la gestión telemática? Pues a éstos, los que nos han legado su trabajo y experiencia, no se les ha facilitado el voto. Sólo con algunos, que reclamaron por escrito, se tomó una medida de excepción, enviando un empleado del COAM a sus casas para realizar esa operación. ¿Qué ha pasado con aquellos que no se han quejado? Que se han quedado sin poder ejercer su derecho. Nosotros pensamos que es discriminación. Resulta inasumible que un derecho se convierta en medida excepcional. Mal vamos. En este sentido, la Candidatura Integra ha presentado recursos dirigidos a subsanar en la medida de lo posible estas incidencias.

Y así, muchos arquitectos que quieran designar a sus representantes tienen por delante una carrera de obstáculos. Mucho empeño le tienen que poner para adentrarse en la tarea. La pérdida de confianza que se ha instalado entre el colectivo en los últimos años responde a intervenciones semejantes. Un buen remedio puede ser mirar para el interés de los arquitectos, hacia cuestiones que nos preocupan y que tienen que ver con nuestro futuro, el de la profesión y su prolongación en la sociedad.

Esperamos obtener vuestra confianza, esperamos vuestro voto. Nosotros nos comprometemos a retirar barreras, a gestionar sin oscurantismo, sin dobleces, con un trato igualitario y escuchando a TODOS los arquitectos.

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