El descrédito de una organización casi
siempre es proporcional al hartazgo de los miembros de esa formación y llega
cuando se constata que algunas de las medidas que se implantan se tornan en un
obstáculo en vez de en una ayuda.
Somos arquitectos, así que no concebimos
las líneas torcidas, sólo rectas, como la actitud. No lo entiende así la actual
Junta de Gobierno del COAM, responsable de facilitar a los arquitectos el voto
para que los colegiados decidan qué y a quiénes quieren en el futuro diseño del
Colegio profesional.
De cara a las elecciones del próximo 28 de
mayo el cúmulo de chinitas en el camino deja en entredicho la “buena” gestión
del proceso electoral. En estos comicios se podía votar por correo, vía
telemática y de manera presencial.
Vayamos por partes. Para votar por correo
había que descargar de la web del COAM un impreso que luego se podía enviar
telemáticamente o firmar el original y enviarlo por correo al Colegio. Llegan
los primeros escollos: no se ha pensado en los arquitectos ya jubilados, en
edad avanzada y algunos con movilidad reducida. Tienen que conocer unas claves
personales que les adjudica el COAM para descargarse la solicitud de voto y
enviarlo posteriormente para poder votar por correo. ¿Conocéis a muchos
arquitectos de 70, 80 ó 90 años que dispongan de ordenador, impresora y que
tengan destreza en el manejo de la gestión telemática? Pues a éstos, los que
nos han legado su trabajo y experiencia, no se les ha facilitado el voto. Sólo
con algunos, que reclamaron por escrito, se tomó una medida de excepción,
enviando un empleado del COAM a sus casas para realizar esa operación. ¿Qué ha
pasado con aquellos que no se han quejado? Que se han quedado sin poder ejercer
su derecho. Nosotros pensamos que es discriminación. Resulta inasumible que un
derecho se convierta en medida excepcional. Mal vamos. En este sentido, la
Candidatura Integra ha presentado recursos dirigidos a subsanar en la medida de
lo posible estas incidencias.
Y así, muchos arquitectos que quieran
designar a sus representantes tienen por delante una carrera de obstáculos. Mucho
empeño le tienen que poner para adentrarse en la tarea. La pérdida de confianza
que se ha instalado entre el colectivo en los últimos años responde a
intervenciones semejantes. Un buen remedio puede ser mirar para el interés de
los arquitectos, hacia cuestiones que nos preocupan y que tienen que ver con nuestro
futuro, el de la profesión y su prolongación en la sociedad.
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